Una ballena franca emerge con un doble soplo en forma de V: un cuerpo negro y robusto, sin aleta dorsal, parches blancos y rugosos en la cabeza.Fuente 1
Esos parches, las callosidades, forman un patrón único en cada ballena, y los científicos los han usado para identificar a cada individuo desde 1980.Fuente 1Fuente 2
Se alimenta filtrando densas nubes de copépodos del tamaño de granos de arroz, de una a dos toneladas al día.Fuente 1Fuente 3
Los balleneros la llamaron la ballena indicada para cazar porque nadaba despacio y flotaba al morir. Para la década de 1890 casi había desaparecido.Fuente 1
Nunca se recuperó. La vieja amenaza simplemente cambió de forma: hoy el peligro son las cuerdas y los cascos, no los arpones.Fuente 1
Más del 85 por ciento de las ballenas francas se han enredado en artes de pesca al menos una vez; algunas lo han sobrevivido nueve veces.Fuente 1Fuente 3
La protección es concreta: las embarcaciones grandes deben reducir la velocidad a diez nudos en zonas estacionales, y cada avistamiento nuevo activa nuevas zonas voluntarias de baja velocidad.Fuente 4
Cada diciembre, las hembras preñadas viajan al sur a parir frente a Georgia y Florida, y la población ha crecido en unas veinte ballenas desde 2020.Fuente 3Fuente 1
Dar testimonio de la ballena franca es ver a una especie resistir a la vista de una de las costas más transitadas de la Tierra.Fuente 1
Que siga creciendo lo deciden decisiones: la velocidad de los barcos, las artes de pesca sin cuerdas, y con cuánto cuidado compartimos el agua.Fuente 4Fuente 1




