La grulla trompetera mide cinco pies de altura, el ave más alta de Norteamérica, blanca como el papel, con una corona roja y puntas de las alas negras que solo se ven en vuelo.Fuente 1Fuente 2
Las parejas en cortejo bailan: saltan una y otra vez, baten las alas, apuntan el pico al cielo, trompetean.Fuente 3
Las parejas se aparean de por vida y cantan juntas un llamado al unísono, sosteniendo su vínculo y su territorio en una sola voz.Fuente 4Fuente 5
A mediados del siglo XIX quizá vivían 1,500 en Norteamérica. Para 1941, quince invernaban en Texas.Fuente 4Fuente 3
La especie sobrevivió pendiente de un largo hilo: una migración de 2,500 millas entre humedales del norte de Canadá y la costa de Texas.Fuente 6Fuente 7
Sus zonas de anidación eran tan remotas que ni siquiera se descubrieron hasta 1954.Fuente 7Fuente 3
La recuperación fue lenta, extraña y humana: cría en cautiverio, y una bandada de Wisconsin que aprendió a migrar siguiendo un ultraligero.Fuente 8
La bandada silvestre ha superado las quinientas, su recuento más alto desde la casi extinción.Fuente 7
Los peligros ahora son las líneas eléctricas, los disparos ilegales y el uso de agua río arriba, que priva a la costa de los cangrejos azules de los que las grullas viven en invierno.Fuente 9Fuente 6
Dar testimonio de la grulla trompetera es oír un trompeteo que casi se apagó, y que sigue sonando cada vez más fuerte.Fuente 2Fuente 7




